Aceite de Árnica
Originaria de regiones montañosas del sur de Rusia y Europa, las hojas y flores de esta planta se han usado durante siglos como un remedio para aliviar la inflamación.
Ayuda a la recuperación de los músculos doloridos por el esfuerzo excesivo y aporta una sensación calmante de calor, por lo que es ideal para evitar hematomas o dolores musculares antes de someterse a alguna actividad física intensa.
Aceite de Cúrcuma
Esta planta crece en Asia y América Central y es conocida como la especia dorada, por su apariencia y múltiples beneficios.
Su ingrediente activo, la curcumina, es conocida en la medicina ayurvédica por su efecto antiinflamatorio y analgésico, por lo que es un efectivo remedio contra el dolor muscular.
Aceite de Menta
Originaria de Europa y Medio Oriente, la menta es un híbrido natural entre la hierbabuena y la menta acuática. Las hojas de esta frondosa planta contienen su potente aceite esencial que mejora la fatiga muscular, refresca y relaja los músculos, además de aportar un fresco aroma que estimula la mente y reduce el estrés.




